jueves, 27 de enero de 2011

Pequeños grandes inventos

Cuando uno se pregunta cuáles han sido los mejores inventos de la historia de la humanidad, se suelen decir cosas como la televisión, el avión, internet, los móviles... yo voy a ir más allá y no me voy a quedar con inventos tan tecnológicos y complejos del siglo XX. Porque esos inventos no habrían existido si no se hubiesen inventado antes otros mucho más pequeños y sencillos, cuyo funcionamiento y mecánica hacen que hoy en día tengamos la tecnología que tenemos:

Rueda

El típico invento que todos decimos. Y es que hay infinidad de tipos de ruedas que nos sirven para transportar y mover innumerables objetos, desde los más ligeros a los más pesados. Los medios de transporte terrestres surgieron gracias a la rueda. También incluyo los apreciables engranajes y las poleas, que transforman la energía y el movimiento.



Tornillos y tuercas

Elementos tan pequeños y tímidos que están por todas partes, en casi cualquier cosa que mires a tu alrededor tiene que haber un tornillo, muchas veces con su respectiva tuerca, para unir cualquier par de piezas. Desde una estructura de madera hasta un ordenador, desde objetos sencillos a la más alta tecnología, ahí hay tornillos y tuercas.



Muelles, interruptores, bisagras, palancas...

Elementos callados y que no se quejan, pero que cumplen funciones espectaculares. En cualquier vehículo hay muelles para amortiguar las fuerzas, interruptores hay en cualquier aparato eléctrico para encender, apagar, por no hablar de las teclas de un teclado o teléfono... Y las puertas tal y como las conocemos están basadas en las bisagras. En tu casa tienes decenas, fíjate también en los muebles.

Reloj

De sol, de arena, de agujas, digital... el reloj es hoy en día uno de los pilares de nuestra sociedad, a partir del cual nos movemos y actuamos por horarios, para levantarnos, para trabajar, para comer, para ver la tele, para sacar tiempo libre... ¿Qué hora es? Mira tu reloj, si no llevas uno en la muñeca, mira el ordenador, o el móvil. Las unidades de tiempo han servido también como pulsómetro, contadores o variantes.



Agua corriente

Es muy fácil accionar la palanca del grifo y que salga agua, y moverla a un lado para que unos segundos más tarde salga caliente. Uno de los placeres de nuestra época, pero no siempre fue así. ¿De dónde viene ese agua tan cómodamente? De innumerables cañerías que hay bajo tierra atravesando ciudades, alcantarillado para desaguar nuestros deshechos, acequias, pantanos, regadíos... Gracias al dominio del agua potable se han evitado hambrunas y epidemias y han hecho que (menos en muchos de los países subdesarrolados desgraciadamente) todos tengamos una higiene y una mejor calidad de vida.



Electricidad: cables y bombillas

El siglo XX fue el culmen de la electricidad, gracias a pilas, generadores y demás empezaron a aparecer inventos como la bombilla, que ha ido variando de miles de maneras para darnos iluminación. Con la electricidad vemos la televisión, nos conectamos por internet, activamos cualquier aparato eléctrico, nos calentamos en invierno o nos enfriamos en verano... hoy en día nuestra vida tal y como la conocemos no sería posible sin electricidad. Y toda esa electricidad circula por millones de kilómetros de cables distribuidos por todo el mundo.



En definitiva, me quedo con las herramientas básicas en general como mejores inventos del ser humano. Sin ellas no seríamos lo que somos. La herramienta fue lo que hizo que el hombre primitivo se convirtiera en civilizado. De una roca para golpear salió el martillo, de un hueso fino para coser o pinchar salieron las agujas y los clavos, de piedras afiladas para cortar surgieron las sierras y cuchillos... La base de la civilización está ahí.

Ahora que lo pienso, os recomiendo ver (o volver a ver) 2001: Odisea en el espacio. Está bien ver cómo era el hombre en el momento en que empezó a usar objetos como herramientas y hasta donde podemos llegar con la tecnología.

miércoles, 19 de enero de 2011

Instalar Ubuntu

Voy a intentar explicaros cómo instalar el sistema operativo Ubuntu de manera que no tengáis que borrar vuestro Windows. De esta manera, cada vez que encendáis el ordenador, podréis elegir qué sistema operativo utilizar, seleccionándolo de un menú (por defecto ese menú es el Grub, que se instala automáticamente cuando se instala Ubuntu).

1. Descarga Ubuntu desde su web. Lo puedes hacer desde la zona de descargas. En estos momentos puedes elegir la versión más reciente, que es la 10.10 (porque salió en octubre de 2010 y recibirá actualizaciones y soporte para un año y medio) o la anterior 10.04 LTS, que es una versión de soporte por 3 años y salió en abril de 2010. (Más información sobre las versiones de Ubuntu y sus nombres). Debes elegir entre la versión de 32 o 64 bits, según la arquitectura de tu ordenador. Si no estás seguro, bájate las dos. Lo que se descarga es una imagen para grabar en CD. Lo mejor que puedes hacer es grabar cada imagen en un CD regrabable si puedes. La razón es que hay veces que puede fallar la instalación o no funciona o el CD puede estar mal grabado. De esta manera puedes regrabar el CD en esos casos y no gastar otros. Puedes grabar la imagen de CD con Nero o Clone CD, entre otros programas de grabación.

2. Reinicia el ordenador con el CD dentro del lector. Debería arrancar el menú de instalación de Ubuntu. Si es así, pasa al paso 3 de esta guía. Si en lugar de eso se inicia Windows como normalmente, debes configurar la bios de tu ordenador para que detecte el CD antes que el disco duro (y arrancar el CD antes que Windows). Para ello, cuando arrancas el ordenador al cabo de unos segundos debes ver información sobre los dispositivos, la memoria, los discos duros... (pantalla típica negra con letras blancas). Ahí debes pulsar el botón Supr. (pulsa varias veces por si acaso) para entrar en el menú de la bios (un menú azul con letras amarillas). Ahí debes ir a la sección Advanced BIOS Features, y de ahí ir a donde pone Hard Disk Priority Boot. Esto significa la prioridad de arranque de los dispositivos (disco duro, CDROM, disquete, etc.). Debes entrar ahí y configurarlo de manera que el CDROM aparezca antes que Hard Disk (disco duro). Sal del menú y reinicia con la opción Save & Exit. (Más información sobre configurar la BIOS).


3. Una vez leído el CD durante el arranque del ordenador, aparecerá un menú donde debes elegir idioma y elegir entre probar Ubuntu sin instalar, o instalarlo directamente. Lo recomendable las primeras veces es probarlo sin instalar. De esta manera, el sistema operativo se ejecutará directamente desde el CD sin instalar nada en el disco duro. Puede tardar unos minutos, ten en cuenta que se está cargando un sistema operativo entero. Una vez cargado puedes familiarizarte con Ubuntu y ver todas sus características. Si te decides a instalarlo definitivamente, hay una opción en el escritorio. O puedes instalarlo desde el menú de arranque de antes.

4. Si te has decidido a instalar Ubuntu, puedes hacerlo de varias maneras. Una de ellas es usar el disco duro entero, borrando todo lo que hubiera en él. Es decir, que si antes tenías Windows y eliges esta opción, ahora se borrará todo lo que tenías, y cada vez que arranques el ordenador, sólo se cargará Ubuntu. Pero si no quieres deshacerte de Windows, puedes optar por la convivencia de los dos sistemas operativos en el disco duro, pudiendo elegir uno u otro según quieras. Para ello, tras seguir las instrucciones de idioma de la instalación, elige particionar manualmente el disco duro (avanzado).

5. Con esta opción verás cómo tienes gestionadas las particiones de tu disco duro. Lo normal es tener una donde tienes Windows instalado, y posiblemente alguna otra partición con la recuperación del sistema, u otras particiones para datos. Debes elegir una de esas particiones y editarla, de manera que reduzcas su espacio, para que quede espacio libre para una partición nueva. En principio es recomendable reducirla en un mínimo de 10GB para que la partición para Ubuntu tenga esa capacidad y funcione bien, pero si puedes, déjale más espacio (50-60GB va bien). También ten en cuenta que tus documentos, fotos, vídeos o música que quieras utilizar desde Ubuntu, no hace falta que los copies a esta partición, sino que puedes acceder a ellos si ya estaban en la partición de Windows (así no gastarás más espacio duplicando datos). También puedes haber gestionado las particiones previamente desde Windows (Botón derecho en Mi PC, administrar,  almacenamiento: administración de discos), reduciendo un volumen para crear espacios libres y ahí crear particiones del tamaño que quieras.


6. Para Ubuntu, el tipo de partición debe ser EXT3 o EXT4 (esta última es más reciente y recomendable por rendimiento del disco duro), por lo que al editar la partición, debes elegir ese tipo, además de marcar la casilla "formatear" y elegir como punto de montaje el símbolo barra / para indicar que se instalará ahí. Además, necesitamos una partición extra para utilizar como área de intercambio (memoria secundaria, que puede ser de 1GB por ejemplo). Una vez tenemos las dos particiones de esa manera configuradas, continuamos las instrucciones de la instalación, introduciendo nuestros datos personales. Si la instalación falla a mitad porque da algún error de grabación en el CD o el disco duro (según el mensaje que aparezca), prueba varias veces y si hace falta, vuelve a grabar el CD.

7. La instalación seguirá su curso hasta que se reinicie. Entonces verás el menú Grub en el que podrás elegir cada vez si quieres iniciar Ubuntu o Windows. Este menú tiene un tiempo de espera por defecto de 10 segundos, en los que si no pulsas nada, se inicia Ubuntu que viene marcado en principio. Si quieres cambiar esto, puedes poner por ejemplo que se marque Windows por defecto y reducir o ampliar el tiempo de espera. Esto lo puedes hacer instalando una aplicación en Ubuntu llamado "Administrador de arranque" (Startup Manager). Para instalarlo puedes ejecutar la terminal de Ubuntu (Aplicaciones-->Accesorios-->Terminal) y escribe "sudo apt-get install startupmanager" (sin las comillas) y pulsa Enter. Introduce tu contraseña de acceso (que configuraste en la instalación de Ubuntu) y pulsa Enter para instalarlo. Una vez instalado, ve a Sistema-->Administración-->Administrador de arranque, y ahí ya puedes configurar qué sistema operativo utilizas más a menudo y cuánto tiempo quieres esperar para arrancar solo.


Y ya está, ya tienes los dos sistemas operativos listos para usar según tu conveniencia. Si no estás familiarizado con Ubuntu, te recomiendo que eches un vistazo a guías y webs, como http://www.ubuntu-es.org/ (Portal hispano de Ubuntu) y te hagas una idea de cómo configurar y utilizar Ubuntu. Sobre todo es interesante el uso de la terminal, como he comentado antes, sirve para instalar y actualizar aplicaciones, entre otras mucha cosas.

Si tienes más dudas sobre gestionar las particiones y quieres saber cómo debes configurarlas y por qué Ubuntu las utiliza así, aquí tienes una guía.


domingo, 16 de enero de 2011

Utiliza Ubuntu

Ubuntu es un sistema operativo basado en Linux. Os voy a dar algunas razones por las que deberíais probarlo, para tal vez utilizarlo en lugar de vuestro querido Windows.

Este es el entorno del Ubuntu 10.10, la versión más reciente.

- Es libre y gratuito. Esto significa que no se paga por utilizarlo. Hay una comunidad de gente que se encarga de desarrollarlo, tanto el sistema operativo como los programas utilizados en él, de manera que cualquiera puede colaborar en crear y modificar el software, de manera siempre gratuita, por lo que no tendrás que estar pendiente de bajártelo como un pirata. Desde su página web (www.ubuntu.com) puedes descargarte la iso para grabarlo en un cd de instalación. Ese CD sirve para utilizar Ubuntu en multitud de idiomas, no hay un CD para cada uno

- Ese CD puedes utilizarlo para instalarlo o para probarlo sin instalarlo. Es decir, cuando enciendes el ordenador, metes el CD para que arranque desde él, y el menú que aparece te permite probar el sistema operativo cargándolo desde el CD, y cuando acabas la sesión, cerrar sin más, sin haber instalado nada. O si te gusta como funciona, puedes instalarlo en una partición de tu disco duro, pudiéndolo compaginar con Windows o cualquier otro sistema operativo que tengas instalado. En mi próximo post explicaré cómo hacer esto.

- Es un sistema muy fácil e intuitivo de utilizar para un usuario corriente. Puedes hacer casi cualquier cosa de las que haces en Windows (salvo instalar programas específicos de Windows). Además de todos los programas que lleva instalado, hay una opción para ver más programas disponibles que puedes instalar simplemente haciendo un click (via internet, parecido al Market de Android). Hay multitud de programas para navegar por internet (ahora mismo estoy escribiendo desde Chrome en Ubuntu), escuchar música, ver vídeo, trabajar en la oficina, videollamadas (Skype), jugar, gestionar agendas y calendarios, redes sociales y chats, programas educativos, de edición de imagen, de grabación de CD/DVD, editar cualquier archivo de texto, abrir pdfs, comprimir y descomprimir archivos (tar, rar, zip...)... además de multitud de funciones para configurarlo a tu gusto (menús, apariencia, efectos, salvapantallas, administración del hardware...). El sistema de directorios es como en Windows, basado en ventanas e iconos, por lo que no tendrás problemas para navegar entre carpetas o copiar y pegar archivos. Una de las mejores cosas es que el sistema detecta cualquier hardware que tengas instalado sin que tengas que preocuparte por instalar los drivers. Durante la instalación de Ubuntu, todo esto se hace automáticamente (no tendrás que preocuparte por los drivers de sonido, de tarjeta gráfica, de impresora, etc.).

aMSN es el equivalente del Messenger de Windows.

- Es un sistema mucho más seguro y estable que Windows. Aquí no necesitas antivirus, porque sencillamente no hay virus que entren en Ubuntu (explicación de por qué no hay virus en Linux). Los virus, spyware y demás se hacen para trastocar Windows, pero si ves un fichero de virus en Ubuntu, lo ves como un archivo cualquiera que puedes eliminar y punto (por ejemplo si se te ha infectado un pendrive). Además aquí no verás pantallazos azules ni cuelgues como en Windows. Aunque siempre existe la posibilidad de que sobrecargues mucho el sistema y tengas que forzar el cierre de algún programa (esto es así en todos los sistemas operativos).

Open Office sustituye perfectamente a Microsoft Office.

- Ubuntu se actualiza periódicamente. Cada seis meses aparece una nueva versión, que puedes actualizar o no. Además, cada ciertos días aparecen actualizaciones automáticas del software que tengas instalado. Todo esto se hace de manera muy fácil y automática, sin tener que preocuparte por nada.

- Además, para usuarios algo más avanzados, también es muy interesante conocer el funcionamiento de la terminal (en plan ventanita de MSDOS) con el que puedes instalar o modificar cualquier cosa. El sistema operativo en general se puede modificar casi en su totalidad, para los que se atrevan a manejarlo todo a su gusto. También es muy fácil descargarse compiladores y entornos de programación y otros programas de desarrollo.

Firefox viene por defecto con Ubuntu. Pero también podéis instalar Chrome, Opera u otros.

Así que ya sabéis, si estáis hartos de Windows porque cada dos por tres se os cuelga, o si siempre estáis infectados de virus, o vuestro sistema va lento de lo cargado que está o simplemente queréis algo nuevo, deberíais probar Ubuntu. Además no estáis obligados a prescindir de Windows, siempre podéis tener instalados los dos y elegir cuál arrancar cuando encendéis el ordenador. Y os vuelvo a recordar que Ubuntu es totalmente libre, no tenéis que preocuparos por obtener keygens, ni cracks, ni activar versiones de evaluación ni preocuparos por tediosos menús de instalación ni drivers.

Echad un vistazo al artículo de Ubuntu en la Wikipedia para saber más, y no olvidéis de visitar la web oficial de Ubuntu (www.ubuntu.com).

lunes, 10 de enero de 2011

Músicos todoterreno

Me gusta hacer listas y rankings, aquí os dejo una lista de mis músicos favoritos, músicos "todoterreno", multiinstrumentistas o polivalentes, que son unos cracks y que hacen de todo, lo mismo cantan liderando su banda, que tocan la guitarra, la batería, o colaboran en varias bandas o graban en solitario cuando le apetecen.


Batería de Nirvana, líder de Foo Fighters (cantante y guitarrista), colaborador en Tenacious D (el grupo de Jack Black) o Queens of the Stone Age entre otras bandas. En 2004 grabó un disco en el que colaboraban sus cantantes de heavy metal favoritos. El año pasado grabó un disco junto a Josh Homme (líder de QOTSA) y John Paul Jones (bajista Led Zeppelin) formando el super-grupo Them Crooked Vultures, así entre colegas, y también colaboró en el disco de Slash. También domina el bajo y el piano.



Líder de The White Stripes, banda en la cual canta y toca la guitarra principalmente, aunque también toca cuando quiere el piano, el bajo, la batería... Miembro también The Raconteurs y The Dead Weather (donde produce sus propios discos y los vende él mismo en el mismo edificio donde graban, donde tienen una tienda), donde canta, toca la guitarra, el piano, la batería y todo lo que le apetece. Considerado uno de los mejores guitarristas de la historia y posiblemente el mejor del siglo XXI. También ha producido discos de algunas bandas y ha actuado en diversas películas (Cold Mountain, Coffee & Cigarettes).


El líder de Muse canta, toca la guitarra, el piano (y cualquier cosa que lleve teclados), sintetizadores... De joven estudió guitarra flamenca y también está considerado uno de los mejores guitarristas de los últimos tiempos. Sus conciertos son probablemente los mejores que se pueden ver en los últimos años (doy fe, 16 de junio de 2010 en el Vicente Calderón). Fan de Queen e influenciado por ellos, en los discos de Muse se oye desde rock muy guitarrero y eléctrico a rock sinfónico.


Quizás el mejor y más completo músico del siglo XX. Con 20 años lanzó el disco Tubular Bells (que fue banda sonora de El exorcista). En su época hacía música que nadie hacía, sabe tocar prácticamente cualquier instrumento (y los toca él mismo en sus discos). Su especialidad es la guitarra (de cualquier tipo), toca cualquier instrumento de cuerda, de viento, percusión, metal, sintetizadores, teclados... Ha tocado rock, pop, clásico, folk, experimental, electrónica... en fin, de todo. También es productor y lanzó un videojuego de realidad virtual, "Maestro".


Guitarrista de Queen, aunque también escribía algunas de las canciones de la banda y cantaba algunas otras, tocaba también el piano y demás instrumentos, sobre todo de cuerda. Con 16 años montó su guitarra (prácticamente siempre ha tocado la misma) con ayuda de su padre, y la toca con una moneda de 6 peniques. Su estilo es único. Tras la muerte de Freddie Mercury en 1991, May grabó en solitario y ha colaborado con varias bandas.


El mejor guitarrista de los últimos 30 años según la encuesta "The Axe Factor". Tras la muerte de Slovak, guitarrista de los Red Hot Chili Peppers, Frusciante entró en la banda a sustituirle (era fan y amigo del grupo).  También canta coros del grupo y domina varios instrumentos. En 1997 dejó el grupo a causa de su adicción a la heroína, pero volvió, aunque recientemente ha vuelto a dejar el grupo. Ha grabado varios discos en solitario y ha colaborado con The Mars Volta.

miércoles, 5 de enero de 2011

Mi primera pizza casera

Hoy he dado el paso y he hecho mi primera pizza casera. Lo más difícil de hacer y de que salga bien es la masa (como bien reza el lema "el secreto está en la masa"), después de hacerla, los ingredientes ya dependen del gusto del consumidor. Os pongo los pasos e ingredientes que he utilizado, con algunas fotos que he tomado del proceso:

- Verter en un cacharro 250 gr. de harina para pizza (es harina ya preparada con la levadura, si lo hacemos con harina normal, tenemos que poner un sobrecito de levadura para mezclarlo), unos 150 ml. de agua templada (ahora en invierno mejor que salga algo calentita del grifo, que no esté fría), un puñadito de sal y un chorrito de aceite de oliva.

- Con un tenedor, remover toda la mezcla en el cacharro hasta que se haga una masa que podamos coger con la mano. Procurar remover hasta que no quede demasiada masa pegada en el cacharro.

La mezcla de harina y demás ingredientes.

- Sacar la mezcla del cacharro y ponerla en una mesa o similar donde hayamos puesto antes algo de harina. Sobre esa superficie, manipular la masa con las manos, aplastándola y retorciéndola. Al principio quedará muy pegajosa en las manos, así que podemos ir echando un poco más de harina (o mejor, que nos eche alguien porque tenemos las manos pringosas) para que se vaya mezclando más. Al cabo de 5 o 10 minutos manipulando, debería quedar una masa más lisa y suave, sin estar tan pegajosa. 

- Coger la masa y ponerla a reposar media hora en el cacharro a una temperatura de unos 30º-40º. Si es invierno y hace fresquete, podemos calentar un poco el horno al mínimo para que coja calor, y dejar ahí a reposar la masa en el cacharro, tapada con un trapo o un plástico fino. Podemos dejarlo reposar hasta que doble el volumen o hasta que nos cansemos.

No es muy buena idea colocar una servilleta de papel, porque la masa se pega.

- Volver a coger la masa y volverla a colocar sobre la mesa enharinada para volver a manipularla. Aplastar tranquilamente con las manos y los puños para que se vaya el gas que queda dentro tras el proceso de fermentación (observaremos que la masa "se tira pedos" de vez en cuando al aplastarla). 

Después del reposo aplastamos la masa para darle la forma que queramos.

- Darle la forma que queramos y colocar en la bandeja del horno. Si somos manitas podemos dejarla redonda como los buenos pizzeros, pero al colocarla en la bandeja, se estirará y no es fácil. Es más sencillo una vez dejada en la bandeja, amoldarla con forma rectangular. También conviene que la pinchemos un poco con un tenedor y dejarle agujeritos para que vaya perdiendo el aire que lleva dentro mientras se cocina.

No es fácil colocarla en la bandeja sin que se estropee un poco. Una vez colocada, podemos retocarla.

- Ahora es cuando a gusto del consumidor, podemos optar por varios tipos de masa. Si la queremos fina y crujiente, debemos aplastarla lo más que podamos, y poner la bandeja con la masa unos 5 minutos en horno fuerte para que se cocine un poco antes de poner los ingredientes. Si nos da un poco igual, podemos proceder a poner los ingredientes sin precalentarla.

- Poner los ingredientes que deseemos mientras precalentamos el horno al máximo. Lo normal es poner una base de tomate frito (yo uso tomate Solís de bote), mozzarella o el queso que queramos, un chorrito de aceite si queremos, y jamón de las variedades que queramos (York a lonchas o tacos, serrano, bacon, etc.), atún, aceitunas, champiñones, anchoas... en fin, lo que nos guste.

Colocamos los ingredientes a nuestro gusto.

- Poner la pizza en el horno y calentar. Aquí es donde yo suelo tener dudas y cambio la forma de hacer las pizzas de vez en cuando. Normalmente se pone alrededor de 200º y unos 10 minutos, pero he leído en recetas que se pone a horno fuerte (250º o más en pizzerías con hornos buenos de piedra) y 20 minutos. Lo normal es sacarla cuando vemos que está bien crujiente, siempre que no se queme.

Pizza recién sacada del horno.

Veredicto: para ser la primera que hago, no me ha quedado mal, pero me esperaba algo mejor. Lo difícil es encontrar el punto de la masa, tanto al manipularla como al dejarla reposar y luego hornearla. La próxima vez intentaré hacerla más fina y dejarla más tiempo reposando y horneando antes de poner los ingredientes.

La receta para la masa podéis encontrarla en muchos sitios, yo me he basado en esta página web: